sábado 24 de octubre de 2009
¡¡Y ya van cinco!! ...y los que nos quedan, ¿no?
Pues aunque el día fue "tormentoso" y la tarde empezó algo fuerte también, al final tuvimos una buena tarde-noche. No se me olvidará como me quedé cuando Prala comenzó a inclinar la cajita que era uno de los regalos y la improvisada reasignación que tuve que hacerle, después de estar media mañana intentando dejarlo todo lo mejor posible. Tampoco olvidaré que las flores deben estar en agua esperando el tiempo que haga falta, porque si no, se secan (Amén de ello...) y duran poquito más.
Después de eso, al fin y al cabo, se pudo hacer algo, una cena empachosa y película bastante malilla remataron el día, aunque lo importante no era eso.
Lo importante no fue que cenásemos fuera, ni que Carmen tirase arena de playa, ni tan siquiera que tuviera que cambiar después el regalo porque estaba roto; lo importante aquel día era que ya hacíamos 5 años juntos, como pareja, soportándonos y queriéndonos, peleando, riendo, durmiendo y aprendiendo juntos. Su Majestad Prala es mi vida, mi niña pequeña, y la luz que me ha impulsado durante estos cinco años. No tengo palabras para agradecerle, ni para intentar imaginarme y describir la vida sin ella. Lo único que tengo claro es lo que hemos pasado y lo que espero, nos quede por pasar todavía.
Por muchos años más, poco puedo decirte cielo, salvo que te lo dedico, el día que hicimos cinco años y un mes. Un besazo, mi niña.
martes 20 de octubre de 2009
Desvaríos acumulados
Durante el mes de Agosto creí sentar unas metas, una serie de hechos o logros que debía conseguir, con mayor o menor sentido, para comprobar que lo que me planteaba lo podía hacer. Lejos de conseguir grandes logros, me quedé a mitad en todos ellos o no los llegué a comenzar. Cierto es que leí cuatro grandes libros, que intenté escaquearme del taller más de una vez para ver a Prala y que podría haber sido peor, pero lo cierto es que estuvo bastante escaso.
Entre la falta de tiempo mía y las obligaciones de mi reina, se quedó todo casi parado, con poco que hacer salvo devorar cine y charlar.
Busqué las resoluciones a los casos que tenía pendientes, que no eran muchos, pero no llevó casi nada de tiempo y, a parte de eso, no me puse a investigar, aprender, o cualquier otra cosa; la historia de la partida avanzó menos de dos páginas de cuartilla; el dragón todavía lo estoy pintando, aunque lo llevo a mitad y así todas aquellas insulsas metas que me propuse hacer.
Vuelta a septiembre, al "apagado" trabajo y a la rutina de despachos bicéfalos. He tenido que asistir a un par de juicios de oficio, aunque ninguno llegó a celebrarse, uno por falta de testigos, otro porque el pobre infeliz que cometió el delito llevaba un par de años bajo tierra. También tuve otro de faltas de la mujer cuyo exmarido denuncia porque se ve que le dan premio, o tiene alguna de esas extrañas cartillas que si las completas puedes participar en algún sorteo mayor, o vaya usted a saber. La cuestión es que ese, más porque la jueza no quiso mojarse que por otra cosa, lo gané. Victoria efímera, porque el "polipayo" (palabra inventada por mi "jefe") sigue haciendo de las suyas.
Ando arruinado, ya no solo porque no cobro del trabajo, si no porque es periodo de cumpleaños de amigos y este año he cargado ya con tres regalos, no todos completos, pero para mi maltrecha economía, no ayuda nada. Si a eso le sumamos que tuve también el de mi hermana y que cada mes tengo que soltar 150€ en pagos de autónomos, pues podría decirse que estoy bastante en crisis, puesto que ni siquiera puedo "gorronearle" a mis padres.
Durante estos meses, y sobretodo desde que inicié esta entrada el 20 de Octubre, han pasado casi todos los cumpleaños de los amigos -que me han dejado bien seco económicamente-, incluído el mio. Han salido los nuevos Skavens, cuyo codex y rueda de la muerte tengo gracias a mi regalo. Llevo un mes y poco yéndome a jugar al fútbol con mi hermano y sus amigos, no he despertado grandes cualidades a mi edad, pero al menos no soy tan malo como recordaba, y eso ya es importante, desde luego. A consecuencia de dicha actuación, vino el regalo principal de Prala, unas botas de futbito negras muy chulas que deben ayudarme a mejorar mi tiro y mis pases y, al menos, a no caerme solo, como sucedió el primer día que me fui.
Dejando a un lado ya el resto de "tonterías", lo más importante se merece no una, sino un par de entradas aparte. Iba a hacerlo aquí, pero se merece más. Voy a dejar esta entrada fechada cuando empecé y listo, y el resto los pondré en el día que deban, hasta que me ponga al día, que ya va siendo hora. Así que, pese a lo que pongan, esta entrada es publicada el día 22/11/2009. Y no tengo frase del día, porque no tengo agenda alguna a mano, ya que estoy en casa intentando superar un proceso gripal chungo desde el jueves, que tuve que salir que atender a un preso y liquidar el juicio rápido en sustitución del "jefe".
Un saludo a todos y voy a ponerme con lo serio.
jueves 8 de octubre de 2009
"Clones", de Michael Marshall Smith
En el tercer milenio, en un futuro no demasiado lejano pero sin especificar, Jack Randall
debe volver a hacer frente a los fantasmas de su pasado cuando, tras una ausencia de cinco años trabajando en una Granja de recambios humanos, regresa a Nueva Richmond (ciudad que es un megacentro comercial que aterrizó y nunca volvió a despegar, de más de doscientas plantas, que se asienta sobre la incendiada ciudad antigua), con unos recambios clónicos que no deberían estar ahí.Jack Randall era policía, de los menos corruptos que podían encontrarse en el Departamento de Nueva Richmond, eso sí, muy pendenciero, mujeriego y adicto al rapto, una droga alucinógena inyectable muy pontente.
Apenas recuerda el porqué de los hechos que, cinco años atrás, le llevaron a ser trasladado directamente, en un estado lamentable, a una de aquellas Granjas de reuestos humanos, a ser un capataz que ni siquiera podría hacer su trabajo sin la ayuda de los androides.
Ahora, de nuevo en problemas por no aceptar lo establecido, Jack vuelve a la ciudad que le destrozó para intentar redimir su alma y salvar vidas, huyendo de un pasado trágico, de los enemigos que dejó detrás y de los recuerdos de una guerra enloquecedora en la que participó veinte años atrás.
Este libro lo tenía en una estantería desde que lo pedí, allá por 1997. Era el inicio de mi época lectora, que comenzó porque a mi padre no le apetecía pedir libros a Círculo y, como debía hacerlo, me dejaba a mi ese trabajo. Al principio comencé con libros de adaptaciones de películas (tipo "Jumanji", "Babe, el cerdito valiente", "Toy Story", etc.) y poco a poco fui cogiendo literatura más adulta -casualidades que me dió por la fantasía épica-. Doce años después, en un intento de redención, lo he sacado de la leja y lo he leído y me he quedado con ganas de más.
"Clones" no es una obra maestra, en ocasiones, sus comparaciones son las propias que haría un drogadicto y nadie más que el autor y su personaje las entienden, lo que hace que haya partes del mismo más difíciles de leer o, al menos, de entender qué está pasando o qué sucede en la mente de Randall (sus paranoias me desesperaban y sus comparaciones, más). Jack Randall tampoco es un héroe y eso queda claro desde el primer momento. Pese a que sus motivaciones puedan ser mejores, este ex-policía es un drogadicto consumado, incapaz de asumir sus propias decisiones, buscabroncas y egoista: un antihéroe en toda regla.
Sin embargo, la trama, lo que esconde Randall, su pasado con Howie y Vinaldi, su presente con los clones, su futuro negro y el Abismo, intrigan al lector y le obligan a seguir leyendo. Gracias a películas como 'Blade Runner' podemos hacernos una idea de ese futuro que nos describe Marshall Smith, pues es muy parecido en cuanto a la estética, y ayuda a meterse en el libro.
Como curiosidad, Spielberg compró los derechos de esta obra para hacer la película, pero nunca se llegó a rodar. Justo cuando caducaron, la productora que los había tenido desarrolló y estrenó 'La Isla', película protagonizada por Ewan McGregor y Scarlet Johansson en la que interpretaban dos clones que vivían en un almacen donde esperaban que el sorteo les llevase a una fabulosa isla paradisiaca, único lugar no contaminado del planeta, aunque la realidad era que cuando su número salía, era para ser despedazados para entregarle el "trozo" que le falla a la persona en base a quien se clonó. Michael Marshall Smith deshechó emprender acciones legales, puesto que aunque la idea original es la misma, la trama cambia bastante conforme se desarrollan los hechos.
Le doy un 7'6/10.
sábado 3 de octubre de 2009
'El Guerrero Nº 13'

Otra mirada al mito de Beowulf.
Año 921 d. C. Ahmed Ibn Fahlan (Antonio Banderas) es desterrado discretamente de Damasco por el califa con la excusa de ser embajador en las lejanas tierras de Bulgaria, en la actual Rusia. Durante su trayecto, y antes de llegar al objetivo, se encontrarán con una expedición de hombres del norte.
Mientras preparan el funeral de su recién fallecido rey, un joven muchacho llega en una nave y espera a ser recibido. Cuando entra, le comenta al guerrero más conocido de la tienda, Buliwyf, que un terror asola las tierras de su padre y que le envía para que sea él quien lo destruya. El guerrero consulta a la anciana de la tribu y esta le revela que deben ser trece el número de guerreros que vayan al norte para tener éxito en la misión y que el último de ellos deberá ser extranjero. Así es como Ibn Fahlan se ve obligado a acompañar a estos doce guerreros bárbaros al norte, a las tierras del rey Rothgar, adentrándose solo en un mundo que no conoce y junto a hombres que ni siquiera entiende, aunque al menos el idioma parece aprenderlo rápido.
Una vez en las tierras del rey vikingo, Buliwyf se erigirá como valiente defensor de sus gentes ante las criaturas que trae la niebla y que devoran a los muertos, asumiendo la defensa del lugar y la organización de sus escasas gentes, mientras que Ahmed intenta ayudar y sobrevivir a estos extraños, pero cada vez más cercanos, bárbaros del norte.
Basada en la novela "Devoradores de Cadáveres" de Michael Crichton, 'EL Guerrero Nº 13' supone una adaptación media, donde se prescinden de los detalles que comparaban a esta obra con la historia épica de "Beowulf", como el brazo de la criatura derrotada, las fiestas, o la importancia de la madre del wendol, siendo sustituído por una hembra y machos dominantes.
Aunque la película intenta incluir la mayoría de las localizaciones y situaciones, como el poblado de los wendol, las cuevas de los enanos -pese a cambiar al enano anciano por una bruja asquerosa- o el acantilado del trueno con su pertinente descenso -cambiado aquí de ser exterior a interior dentro de las propias cavernas-, sin contar con la penosa caracterización de los wendol, que es más cercana a los indios asesinos de 'El Templo Maldito' que a lo que deben ser, hay que decir que no pasa de ser una adaptación media de la novela, que apenas cumple su cometido como película de acción, pues todo está visto de forma bastante atropellada y sin llegar a involucrar al espectador, que más allá de Banderas, no puedo indentificarse con personaje alguno.
Especialmente lamentable es la escena en la que Buliwyf decide salir a combatir en la última batalla. Mientras que en el libro declaran que tenía un porte orgulloso y que resistía a pesar de su estado, en la película parece una vieja moribunda a punto de desfallecer que, si bien combate, lo hace con una torpeza y una efectividad que nos dejará pasmados.
Película entretenida, que no hace referencia alguna a que tenga relación con la leyenda sajona de "Beowulf", en la que las escenas de acción son bastante intermitentes y algo mal estructuradas, casi sin poder apreciarse los combates a espada -quitando el de Herger-, y desarrollando la historia de forma innecesariamente atropellada que da lugar a que se muestre casi todo, pero no se comprenda el epicismo de la misma, ni se pueda apreciar lo que pretendía el libro.
Mi puntuación: 6/10.
miércoles 30 de septiembre de 2009
"Devoradores de Cadáveres", de Michael Crichton
rs of the Dead", U.S.A. (1976). Reedición 1992. 248pag.Todas las historias mitológicas, los poemas épicos y las leyendas tienen una base inicial, menos espectacular, pero que les da el fundamento y que encierra la realidad del cuento. Tomando como base la leyenda de "Beowulf" y unos escritos del S. X de un emisario árabe real llamado Ahmed Ibn Fahlan que tuvo contacto con las tribus rus de la antigua Rusia, Michael Crichton intentó dar una nueva vuelta de tuerca al tan versionado cántico.
En la primera edición de 1976, el autor se esforzó por que el libro pareciese un auténtico estudio, con fuentes verídicas y muchas de ellas inventadas y creadas para dar mayor realismo a la traducción auténtica y a la "falsa" del manuscrito original de Ibn Fahlan, hasta el punto de que incluyó un prólogo explicando su labor y una Bibliografía llena de falsos datos que, según revelaba el propio Crichton en el Apéndice de la reedición, le habían llevado a buscarlos más de una vez por no recordar que los había creado él mismo.
En la reedición incluye un Apéndice donde explica el porqué de este libro, su historia, qué tiene de real y que de inventado o reversionado.
El libro es corto y fácil de leer, narrado en forma de informe y remarcándose la idea de que Ibn Fahlan era un erúdito que se vio obligado a participar en los hechos que ocurren. Esto queda patente en muchos comentarios acerca de lo despreciable de algunas prácticas entre los nórdicos, o frases que remarcan que cree en un hecho por haberlo visto o si solo lo conoce de oídas y no se fía demasiado de lo que le dicen sus compañeros de viaje.
La historia es la siguiente: Ibn Fahlan ha sido "desterrado" de la Ciudad de la Luz, Damasco, por haber poseído a la mujer de un rico mercader. Como castigo, se le envía a Bulgaria, una población de Rusia (en aquella época) para que se convierta en emisario y parte con su caravana compuesta por un numeroso séquito. En uno de los poblados en los que se detienen en su largo viaje, se encontrará con un grupo de nórdicos que están debatiendo quien será el sucesor de dicho grupo, ya que su rey acaba de morir. En estas se encuentran cuando llega el hijo menor de un rey del norte, Hrotgar, enviado por su padre como un emisario para que acaben con el mal que asola su tierra.
La anciana del lugar, tras hacer las adivinaciones propias de su condición de "ángel de la muerte", comunica que el grupo de guerreros debe estar compuesto por trece, su número de la suerte, y que ese decimotercer elegido deberá venir de las tierras del sur. Así es como Ibn Fahlan se ve arrastrado a la fuerza por los nórdicos encabezamos por Buliwif hacia el norte, a combatir a la amenaza innombrable que surge de las nieblas de la tierra.
Comunicándose solamente con Herger, uno de los guerreros que tiene conocimientos de latín, Ahmed emprende un viaje peligroso, lleno de datos, recopilando informaciones y narrando hechos que hemos podido ver en más de una versión cinematrográfica de "Beowulf", sobretodo de su combate contra Grendel y su madre, aquí convertidos en una anciana y bárbara tribu, un dragón luciérnaga y en una deidad prehistórica.
Es un buen libro, entretenido, corto, fácil de leer y un experimento muy curioso, que puede acercarte de forma histórica a lo que podría haber sido el auténtico inicio de una leyenda, aunque sepamos que todo es fruto de la mente de Crichton.
Le doy un 7'3/10.
jueves 17 de septiembre de 2009
'Love & Honor'
________________Nunca subestimes a un ciego.
En esta tercera película de su 'Trilogía del Samurai', Yamada no se aleja demasiado del planteamiento y la forma de sus dos anteriores películas 'El Ocaso del Samurai' y 'The Hidden Blade', si bien aquí cambian levemente los conceptos.
Shinnojo Mimura (Takuya Kimura) es un samurai de clase media que vive con su mujer, Kayo, y que es catador oficial. Su cometido, junto con otros samurais, es probar la comida del señor antes de que se la lleven, para evitar que envenenen al mismo. Aunque Mimura ya está harto y desea abrir una academia de espada para enseñar a los niños de una nueva forma. En el transcurso de su cotidiana tarea, Shinnojo cae enfermo por la comida y, aunque no se teme por su vida, queda ciego, incapaz de realizar tarea alguna.
Toda su familia queda preocupada, puesto que lo más probable es que lo degraden y pierda su estipendio de treinta sacos de arroz, por lo que vivirá en la pobreza y nadie quiere tener esa lacra en su familia. A Kayo, su mujer, le hace una oferta el supervisor Shimada Toya de que le visite y entonces él hablará bien al señor para que mantengan la pensión. Aunque no desea ir, la familia de su marido la presiona y Kayo es forzada, por el propio Shimada, a tener relaciones con él para que este hable bien de Mimura y mantengan el estipendio, no perdiendo su condición.
Pero cuando Shinnojo descubre que su mujer se ha rebajado y que su honor ha sido destrozado por quedarse ciego, entra en cólera y hace lo que debe hacer un samurai para limpiar su honor, que es eliminar de su vida a quien lo ha manchado. La vida de Mimura, acompañado de Tokuhei su sirviente, se vuelve entonces más triste y destructiva hasta que una información que llega a él por casualidad, le de nuevas fuerzas para limpiar su honor y recuperar lo que tanto ansía.
'Love & Honor' es una película lenta, con pocos cambios, donde Yamada vuelve al tema del honor del samurai, pero desde otra perspectiva: ya no habla de mandatos severos y obediencia, o conflictos propios o entre amigos, habla del amor, de los sacrificios que unos son capaces de hacer por amor y del sinsentido del honor y la necesidad de poder utilizar este como excusa para recuperar la vida de la que no quería desprenderse. De nuevo, la figura del deshonor es el peor castigo que un samurai podía sufrir y era preferible enmedarlo o la muerte antes que dejarlo pasar.
No es una mala película y recupera el ritmo perdido en la última media hora, pero no es como las dos anteriores. Le doy un 6'7/10.
'El Ocaso del Samurai'
Primera película de la 'Trilogía del Samurai' de Yoji Yamada. Su título original es 'Seibei del Ocaso', que es el apodo con el que se dirigen al protagonista sus compañeros de trab
ajo, por lo triste que está siempre.Ambienta en la segunda mitad del S. XIX, coincidiendo con la época de decadencia y modernización del feudalismo japonés, Seibei es un samurai de casta baja, encargado de llevar la contabilidad y el almacenamiento de las provisiones. Su mujer falleció hace unos años y él solo debe cuidar de sus dos hijas pequeñas y de su anciana madre, que da muestras de senilidad constantemente. Es por ello que las tareas del hogar recaen en la hermana mayor, de diez años de edad, y en el propio Seibei, que se ocupa del huerto y de hacer jaulas para insectos y otras labores que le permitan obtener ingresos suficientes como para poder sobrevivir.
Seibei está enamorado de la hermana de su mejor amigo, Tomoe, quien es también su amiga desde la infancia, pero Tomoe está casada con otro samurai que la maltrata indiscriminadamente. Harto de esta situación, su hermano decide acogerla en casa y pedirle al borracho de su cuñado que redacte una proposición de divorcio.
Una vez ocurrido esto, Tomoe visitará asiduamente a Seibei, procurándole los cuidados mínimos que tendría de tener una esposa, puesto que ella también está enamorada de él. Sin embargo, el honor de Seibei, al ser un samurai de menor rango que la familia de Tomoe, le impide pedir su mano, puesto que no quiere que ella malviva a su lado.
Esta primera película juega, al igual que la siguiente 'The Hidden Blade', con el amor oculto, el honor y la vergüenza de la pérdida del mismo. De igual forma, encontramos que Seibei debe obedecer a sus superiores cuando le mandan a luchar y a acabar con la vida de un hombre, a pesar de sus súplicas y de la esperanza de una tregua, el deber para su clan y su señor anula la voluntad de la persona, a menos que quiera morir también. La historia es contada por la hija menor de Seibei, quien, pasados ya muchos años y siendo ya anciana, nos relata aquel momento crucial en la vida de su padre que supuso su vuelta a la felicidad, breve, pues el destino siempre es caprichoso.
Una buena película que refleja lo superficial y lo vacuo del honor y del deber en una sociedad donde el cambio está a punto de llevarse los valores tradicionales, lo que hace que, tanto sus carencias como sus logros, queden al descubierto. Le doy un 8'4/10.
Como dato curioso, optó al Oscar de Mejor Película Extranjera en el año 2003.
