lunes, 25 de julio de 2011

'Jóvenes Ocultos'

'The Lost Boys', de Joel Schumacher. E.E.U.U. (1987).

Michael (Jason Patric) y Sam (Corey Haim, fallecido el pasado año), acaban de mudarse junto con su madre Lucy (Dianne Weist), a una pequeña ciudad del sur de California, a vivir en casa de su excéntrico abuelo (Barnard Hughes).
Nada en su nuevo hogar parece acogedor y la ciudad es el pueblo con mayor índice de criminalidad de la zona, puede que incluso de todo Estados Unidos.

Mientras los dos hermanos pasean por la ciudad, Michael se fija en una chica a la que sigue, pero que parece ser la novia de David (Kiefer Sutherland), el líder de una banda de moteros alborotadores. Aún así, Michael no se deja amedrentar y en posteriores noches sigue al grupo con la esperanza de ver a Star (Jami Gertz), a pesar de lo peligrosos que parecen. Por otro lado, Sam conocerá en la tienda de cómics a los hermanos Frog, Edgard (Corey Feldman) y Alan, que viven obsesionados con la idea de que los vampiros están en el pueblo y deben estar preparados para combatirlos, y la madre de Sam y Michael intentará rehacer su vida con Max, el dueño de la tienda donde acaba de empezar a trabajar.

La aparente tranquilidad que vive la familia se verá afectada en el momento en el que Michael acepte unirse al grupo de David y sus amigos, moteros temerarios y agresivos que pactan su ingreso con un buen trago de vino. Este sencillo gesto, cambiará la vida de Michael, que de repente comenzará a sentirse bastante extraño, molestándole la luz del sol, levantándose cada vez más tarde y provocando reacciones agresivas en los animales. Sam, convencido de que su hermano se está convirtiendo en un vampiro, intentará que los hermanos Frog le ayuden a salvarle matando al vampiro jefe, preparando un ataque contra la banda de David, principales sospechosos de ser las criaturas de la noche.
'Jóvenes Ocultos' es una película de vampiros atípica, curiosa y con más toques de humor que de terror. Con una estética de finales de los ochenta muy marcada, no solo por los vestuarios de los actores, sino por la forma de encajar la música y las diferentes escenas en el film, nos encontramos con una pequeña joya del cine, convertida en obra de culto con el paso de los años, del director Joel Schumacher.
A pesar de que la historia se centra en Michael y Sam y en como el menor de los hermanos intenta ayudar al mayor para que no se convierta en vampiro, luchando contra los vampiros que han estado asolando de crímenes la pequeña ciudad californiana.
A pesar de la multitud de veces que han debido de poner esta película en la tele, me decidí a verla de una vez por todas por curiosidad.
El resultado fue agradable, pese a no encontrarnos ante una obra maestra, sí que desprende ese nostálgico recuerdo y ese aspecto de cinta de serie B bien lograda, que se deja ver con gusto. Atención especial se merece el abuelo, el pobre loco que va a su bola durante toda la cinta y siempre da la sorpresa.

Le doy un 6'8/10.
Leer más...

jueves, 21 de julio de 2011

Y en la 7ª, 'House' explotó

Han tenido que pasar siete temporadas para que el Doctor House (Hugh Laurie), explotase por una cuestión sentimental y desapareciera de la vista de todos, rompiendo con lo que se espera de su comportamiento. Un final de temporada cafre y destructor, que se veía venir, vista la espiral de autodestrucción que había tomado la vida de House desde que Cuddy cortase con él. Y es que desde la temporada 6, habíamos visto un doctor que seguía en su línea de cabroncete, pero que se preocupaba más tanto por los pacientes, como por la gente de su alrededor. No obstante, intentó arreglar el matrimonio de Taub y echarle un cable a su equipo de médicos en algún que otro momento, como tras la separación de Cameron y Chase, o con el hermano de Foreman.

Fue la temporada anterior la que terminó con lo que deseaba House, acostándose con Cuddy e iniciando una relación en la que la directora del hospital dejaba a su anterior pareja, Lucas, para estar con el redimido y desintoxicado doctor House. Y así fue como empezamos.
A lo largo de casi la primera mitad de la temporada, House hacía esfuerzos por contentar a Cuddy y mantener su relación, pese a algunas cagadas muy propias de él, como no asistir a alguna gala con ella, o drogar a su madre. Todo parecía ir viento en popa, quitando la sustitución de 13 (Olivia Wilde estaba rodando películas y en la serie la apartaron diciendo que estaba en prisión), por la inteligentísima, cargante y moralista estudiante Martha Masters (Amber Tamblyn), hasta que en un extrañísimo capítulo de surrealistas musicales, a Cuddy le descubrían un tumor y House se asustaba tanto que volvía a la vicodina para poder hacerle frente a la situación y estar junto a ella.
Esto provocó la ruptura de la pareja y la espiral destructiva más grande que el médico haya conocido durante toda la serie. Pasó de fiestas alocadas y prostitutas en un hotel de lujo, a casarse con una inmigrante ilegal o ir a un concurso de disparo de patatas. Todo ello no fue nada hasta que comenzó a robar un medicamento experimental de ratones para intentar recuperar la musculatura de su pierna dañada, dando como resultado unos tumores que comenzó a operarse él mismo en su bañera, totalmente desquiciado del mundo y las personas que le rodean.

Y entonces, cuando al fin parecía que iba a hacer las paces con Cuddy. Que se volvería a acercar a ella, para intentar retomar la relación, pasó lo de siempre: ya era tarde. Con el cepillo en la mano, acercándose a la puerta y viendo al acompañante de Cuddy... House hizo algo, por fin, para exteriorizar sus verdaderos sentimientos: empotró su coche en el salón de Cuddy y, tras devolverle el cepillo, se marchó de allí, dejando a un sorprendido Wilson en la escena y largándose a algún paraíso tropical.

Tras este final de temporada, no es de extrañar que en la 8ª Temporada pueda empezar sin ningún problema en el guión con la marcha de Lisa Cuddy -ya que la actriz, Lisa Eddelstein, no renovó el contrato por diferencias económicas-, en la que, dados los resultados de audiencias en Estados Unidos (y el interés de Hugh Laurie en dejar de interpretar al doctor con más mala leche de la tele, para promocionar sus discos de música), podria ser la última temporada de la serie.

En general, le doy a esta temporada el mismo valor que lleva la serie, a excepción quizás de la 3ª, que me aburrió sobremanera la trama de Tritter, un 8/10.
Leer más...

sábado, 16 de julio de 2011

Sorpresón en el final de la 6ª Temporada de 'Bones'

Desde el invierno pasado y aunque ya había visto algo, comencé a ver de tirón 'Bones', la serie protagonizada por Emily Deschanel y David Boreanaz (Ángel en 'Ángel' y en 'Buffy Cazavampiros', dos de las obras más importantes de Joss Whedon), basada en las novelas y vida de la famosa antropóloga Kathy Reichs y que lleva en la parrilla televisiva desde el año 2004, cosechando excelentes resultados en la cadena FOX, creadora de la serie.
Tras haber visto más de cien casos resueltos por el equipo del Jeffersonian, los líos amorosos de Ángela y Hodgins hasta que decidieron casarse y la separación -sin llegar a salir- de la Doctora Temperance Brennan y el Agente Especial del F.B.I., Seeley Booth, al volver éste de Afganistán con pareja, la guapa periodista Hannah.

Después de un final de temporada donde se desmenuzaba al equipo en la quinta temporada, yéndose a Indonesia Huesos y Daisy, la prometida del psicólogo Sweets; Ángela y Hodgins decidieran tomarse un año sabático en París y Booth tuviese que volver al ejército, la forma de reunirlos a todos iba a ser complicado y el volver para ayudar a Camile, la única que había permanecido en su puesto de trabajo (aunque reubicada ahora a un lugar mucho más cutre), fue una solución bastante ajustada. Hubo que sacar a Lance Sweets de su nuevo trabajo como pianista y recuperar a alguno de los becarios de las dos últimas temporadas, los que ayudan y no permanecen fijos, incapaces de sustituir al insustituible Zack Addy.

Temperance llegaba con muchas ganas de ver a Booth, puede que incluso de declararse, pero el ranger había regresado enamorado y con pareja. No vimos el daño que esto le había hecho a la siempre fría doctora hasta el capítulo de "La Doctora en la foto", en el que Temperance se terminaba rompiendo por dentro y confesándole a Booth que dejarle escapar había sido el mayor error de su vida. Antes de eso, nos pusieron al día con el destino que habían sufrido cada uno de los becarios, desde Nigel-Murray, que había ganado un enorme premio que había dilapidado en drogas y fiestas, pasando por una clínica de desintoxicación; el internamiento por intento de suicidio del siniestro Fisher; la vida como mecánico de Wendell o el cambio en la forma de pensar en Clark.
Lo cierto es que esta temporada ha estado llena de casos vacíos (y de un capítulo piloto-presentación de otra serie, aburrido hasta decir basta, titulado "The Finder"), que apenas llamaban la atención, y se ha centrado en el embarazo de Ángela Montenegro (Michaela Conlin) y la relación que tenía con Jack Hodgins (T.J. Thyne), así como en la aparición de un francotirador (interpretado por Arnold Vosloo, muy conocido por ser la momia en las películas de Soderbergh), antiguo instructor de Booth, que impartía la justicia a su modo y que apareció en tan solo tres episodios y que nos dió uno de los mejores capítulos de toda la temporada, el penúltimo episodio llamado "El agujero en el corazón". Pero eso no fue nada para el final de temporada.

Si bien el caso no era demasiado llamativo y todos estábamos más centrados en si Ángela paría ya o no, el bombazo final con el que termina el episodio en el que Temperance (¡OJO SPOILER!) le dice a Booth que está embarazada, dejó a los espectadores boquiabiertos y patidifusos, pues la relación entre ambos no parecía que hubiera vuelto a ese punto tan cercano, pese a los acontecimientos del episodio anterior (luego descubres que lo que pasa es que la actriz está realmente embarazada y claro... ya no puedes darle todo el mérito a los guionistas).

En definitiva, un final sorprendente que nos presentará una séptima temporada novedosa tras una sexta que ha mantenido para FOX sus mejores datos pero que ha tenido bastantes altibajos en cuanto a su calidad.
Leer más...

domingo, 3 de julio de 2011

'Transformers: El Lado Oscuro de la Luna'

'Transformers: Dark of the Moon', de Michael Bay. U.S.A. (2011)

¿Qué pasaría si toda la carrera espacial de los años 60 entre Rusia y Estados Unidos hubiera sido para llegar los primeros a una nave alienígena caída en la cara oculta de la luna? ¿Y si Neil Armstrong y Buzz Aldrin tuvieron instrucciones de inspeccionar una enorme nave extraterrestre cuyo secreto se ha mantenido durante más de cuatro décadas?

Han pasado unos cuantos años desde la última gran batalla entre los Autobots y los Decepticons. Nest sigue operativo, con Lennox (Josh Duhamel) como encargado y junto a Optimus Prime (voz de Peter Cullen), Ironhide, Bumblebee, Ratchet y nuevos miembros, como el Ferrari Dino, se encargan de eliminar cualquier amenaza Decepticon que pueda aparecer en el planeta, así como ayudar a los humanos a que no se destruyan a sí mismos.
Mientras tanto, Sam Witwicky (Shia Labeouf) ha terminado los estudios, vive con su nueva novia, Carly (Rosie Huntington-Whiteley), tras haber sido abandonado por la anterior (rápida ventilada de Megan Fox), quien le mantiene gracias a un buen pagado trabajo. Sam se siente olvidado por el gobierno y, peor aún, por su mejor amigo, el autobot Bumblebee, que forma parte del grupo operativo Nest.
Sin embargo, el secreto de lo que guarda la luna se cierne sobre todos ellos. Un secreto que ahora, en lo que parecía una forzada tregua entre Autobots y Decepticons, puede suponer la aniquilación de nuestro mundo y el regreso al poder de las fuerzas lideradas por el desaparecido, pero aún vivo, Megatrón.

Cuando en una misión Optimus encuentre una pieza de una nave Autobot que se creía perdida desde hace siglos, pedirá explicaciones al gobierno estadounidense sobre el porqué le ocultaban dicha información. La nueva directora de inteligencia, Mearing (Frances McDormand), que se ha hecho cargo con voluntad inflexible de Nest, le explicará lo que la cara oculta de la luna esconde. Prime y sus compañeros Autobots viajarán a recuperar la tecnología que Sentinel Prime, un gran general Autobot, podría haber decantado la balan
za de la guerra en Cybertron a su favor y que si cayera en manos Decepticons podría significar el fin de su raza y de la humana. La sorpresa de Óptimus es mayúscula cuando descubre que Sentinel Prime (a quien presta su voz Leonard Nimoy), no está muerto y podrán beneficiarse de sus conocimientos para acabar con la amenaza de los Decepticons y con Megatron (repite Hugo Weaving), quien se esconde recuperándose de sus heridas en algún lugar del continente africano. Como no, a Witwicky todo esto le dará mala espina y volverá a contactar con el agente Simmons (Jhon Turturro), quien va acompañado de un extraño llamado Dutch (Alan Tudyk), para averiguar el porqué de los movimientos Decepticons en estos momentos.

Durante la primera mitad de la película, tendremos una trama que implica muchísimo más que la anterior, a los humanos. Centrándonos en Witwicky, le acompañaremos en en varias entrevistas de trabajo, donde aparecerá un Jhon Malkovich algo desquiciado en un breve papel demasiado excéntrico y ridículo, así como a un ingeniero de la empresa donde trabajará, Jerry Wang (Ken Jeong), que dará juego para alguna de las típicas bromas de humor fácil que Bay lleva introduciendo desde el principio en esta saga. Como no, Sam tendrá que superar también el complejo de que su nueva novia Carly sea halagada por su multimillonario y apuesto jefe, Dylan (un Patrick Dempsey que prueba a cambiar su rol, pero que sigue siendo el guaperas de turno), mientras él continua siendo un fracasado a ojos del mundo.

Y a partir de la mitad de la película, tendremos una auténtica invasión Decepticon en Chicago, donde la humanidad se verá seriamente amenazada, teniendo que ser ellos los que salgan a combatir a los robots gigantes, ante la ausencia de los Autobots. Por suerte, los personajes humanos no se dedicarán a correr sin sentido esperando que Witwicky haga algo, sino que cobran verdadero protagonismo en el ataque contra los Decepticon, no siendo solamente los Autobots los que se peleen, como ocurrió en la segunda parte.
'Transformers: El lado oscuro de la luna' recupera prácticamente la estructura completa de la primera cinta, reduciendo las escenas de combates entre robots, eliminando a los odiados Autobots "cómicos" de la segunda entrega, así como elevando levemente el nivel de los chistes y el humor simple que se incluye en esta cinta, en comparación con la anterior. Esta tercera entrega cuenta con una presentación, una persecución/batalla en autopista, un combate final y unos protagonistas humanos más metidos en la trama, tanto por el bando Autobot, como por el Decepticon, lo cual es de agradecer porque, ya que los introducen en la historia, que su presencia no se limite a realizar chistes malos. La última parte está realmente bien lograda, con un abuso de los efectos especiales que no desmerecen en nada la tónica de la película, si bien es cierto que la batalla final es bastante breve. Me ha sorprendido la sustituta de Megan Fox, Rosie Huntington-Whiteley, porque era capaz de cambiar su expresión y no salía solo con esa cara de bobalicona con la boca abierta con la que se la veía en todos los trailers; eso sí, la forma de convencer a Megatrón, o la de instar a los Decepticons a que no hagan prisioneros a los Autobots: ambas interacciones humanas, nos recuerdan que estamos ante una película que adapta dibujos tan solo para el goce de unos pocos y debido, sobretodo, a la destrucción que los gigantes mecánicos provocan.
Quitando esto y la polémica que se ha montado en algunos lugares por la utilización de Bay de partes de la secuencia de persecución de coches de 'La Isla' en esta tercera de Transformers, la película se deja ver, mejora un poco el listón tan bajo que había dejado la segunda (cosa no muy difícil) y parece que pone punto y final a la saga iniciada por el propio Michael Bay allá por el año 2007. Yo le doy un 6'8/10, porque me entretuvo y siempre, claro está, atendiendo al tipo de cine que es -que no vengan los puristas a darme tirones de orejas xD-.
Leer más...

martes, 21 de junio de 2011

'X-Men: Primera Generación'

'X-Men: First Class', de Matthew Vaughn. U.S.A. (2011).

En los años sesenta, un inteligente joven acaba de doctorarse en la Universidad y sale con su compañera a celebrarlo. Ese joven se llama Charles Xavier (James McAvoy), y es un mutante que puede leer la mente de los demás y hacer que hagan lo que les ordene y su compañera, llamada Raven Darkholme (Jennifer Lawrence), es una mutante capaz de adoptar el aspecto de cualquier otra persona.
En otra parte del globo, otro hombre llamado Erik Lensherr (Michael Fassbender), está cumpliendo su personal venganza contra los superiores nazis que se dieron a la fuga al perder la Segunda Guerra Mundial, persiguiendo al hombre que mató a su familia y le torturó para explotar lo que era capaz de hacer.
Cuando el conflicto entre las dos superpotencias nucleares amenaza con estallar, debido a las intrigas de Sebastian Shaw (Kevin Bacon) y su Hellfire Club, Erik y Charles se conocerán y se verán envueltos en un asunto que les acercará, pese a sus diferentes ideales, con el fin de salvar a la raza humana de una catástrofe, mientras comienzan a reclutar más mutantes y a sentar las bases de lo que luego serían los X-Men.

Tras unas secuencias iniciales donde vemos a unos jóvenes Erik Lensherr, Charles Xavier y Raven Darkholme (o Mística), la historia da un salto hasta 1962. Erik está persiguiendo criminales nazis y Charles acaba de doctorarse en la universidad en biología y genética, algo avanzado para la época. Esto llama la atención de la Doctora Moira McTagget (Rose Byrne), científica que trabaja para la C.I.A. y que ha descubierto gracias a una infiltración en una misión, que existen seres con habilidades imposibles y que estos ayudan a los soviéticos.
Tras conocerse por casualidad Charles y Erik mientras ambos perseguían a Sebastian Shaw, por diferentes motivos, un agente del gobierno les ofrece sus instalaciones para preparar un grupo de apoyo compuesto por mutantes, localizándolos gracias a una máquina llamada "Cerebro" que ha estado construyendo un superdotado con una mutación en los pies, llamado Hank McCoy (Nicholas Hoult). Así, el pequeño grupo aumenta con Kaos/ Alex Summers (Lucas Till) -quien debería ser el hermano menor de Cíclope y aquí vemos que es mayor-, Banshee/Sean Cassidy -mutante con unas potentes cuerdas bocales-, Darwin -capaz de modificar la estructura de su cuerpo- o Ángel Salvadore -con alas de libélula y que escupe toxinas ácidas-, serán algunos de los que se unan al pequeño grupo, viendo enntre estas escenas el breve, pero gracioso, cameo de Hugh Jackman como Lobezno.

Pero Sebastian Shaw, junto a Emma Frost (January Jones), Azazel (Jason Fleming) y Riptide (el español Álex González), les atacarán, obligándoles a formar un grupo sin el apoyo del gobierno para hacerles frente antes de que consigan que soviéticos y norteamericanos inicien un ataque nuclear, englobado históricamente en el conflicto de Cuba y Bahía Cochinos de 1963.
Antes que nada, hay que decir que la película sufre de ciertas inconsistencias temporales o "fallos", con respecto a 'X-Men: La Decisión Final' y 'X-Men Orígenes: Lobezno', como el momento de la amistad de Xavier y Magneto, o que personajes como Emma Frost aquí sean mayores que en la cinta sobre Lobezno en solitario, por ejemplo. Esto puede achacarse a la contribución de Bryan Singer al guión, que fue quien dió el aire de madurez y filmó las dos primeras y mejores películas de los mutantes de la Marvel, desmarcándose completamente de los trabajos de Ratner y Hood.

Esta precuela dirigida por Matthew Vaughn tras el éxito comercial de su anterior cinta, 'Kick-Ass', nos muestra los inicios de la amistad y posterior enfrentamiento entre Magneto y el Profesor X, y como sus diferentes puntos de vista acerca de su aceptación o rechazo por la humanidad, provocaron posturas irreconciliables entre ambos.
El elenco de actores elegido para la cinta cumple perfectamente con su cometido, destacando a Bacon, Lawrence o Hoult, y por encima de todos ellos, a Fassbender. El encargado de dar vida a Magneto enseguida atrae al público, tanto por su drama personal, como por sus métodos y moral, siendo las escenas que él protagoniza las cargadas de mayor tensión: la caza de nazis, el asalto a los soviéticos y a Emma Frost, los enfrentamientos con Shaw.
La cinta no se hace tan larga como muchos predican, a pesar de exceder en poco las dos horas, y la historia está muy bien hilada y presentada (siempre con las dos primeras cintas de la franquicia), a pesar de las múltiples incongruencias que puede presentar también con los comics en sí, como el momento de aparición de muchos mutantes (unas décadas antes de cuando debieran), que Caos lleve el equipo de Cámara, uno de las Nuevas Generaciones, o la presencia de Azazel como mutante.
Las escenas de acción son entretenidas, pero no brillantes. La pelea entre Bestia y Azazel, por ejemplo, está bastante bien, aunque podría haber dado más de sí, ya que Singer hizo una espectacular secuencia con Rondador Nocturno en 'X-Men 2', y ahí se nota que quien dirige la cámara esta vez es Vaughn.

En definitiva, estamos ante una entretenida película de acción que vuelve a dignificar la saga de los X-Men tras el bajón de calidad sufrido desde que Singer abandonase la franquicia, una cinta recomendada y un esperanzador reinicio de una franquicia que estaba tan muerta como muchos de sus protagonistas en la tercera. Le doy un 7'6/10.
Leer más...

domingo, 12 de junio de 2011

'Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas'

'Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides', de Rob Marshall. U.S.A. (2011).

Jack Sparrow (Jhonny Depp) sigue empeñado en conseguir la inmortalidad y por ello, su búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud sigue rondándole la mente. Su viaje, aunque como siempre, más por los azares del destino, le obliga a ir a Londres, donde han capturado a Gibbs pensando que era Sparrow. Una vez en la capital del imperio británico, Jack verá como la corona le pide que encuentre la Fuente, pues han descubierto que los españoles han recibido noticias del paradero de la misma y de los secretos de Ponce de León; para ello, le obligarán a viajar en el barco de un Barbossa (Geoffrey Rush) reconvertido a corsario real tras perder la Perla Negra.

En Londres se encontrará también, por casualidad, con un antiguo amor, Angélica(Penélope Cruz) y acabará, sin saber cómo, enrolado en el barco del temido pirata Barbanegra (Ian McShane).

Como siempre ocurrirá, Jack utilizará de ese ingenio tan peculiar que hace que parezca todo tan casual, para escapar del rey en Londres y para sobrevivir en el barco de Barbanegra, pues resulta que Angélica es hija del pirata y que Jack la despechara no juega demasiado a su favor.
De este modo se inicia una carrera por llegar hasta la fuente de la eterna juventud, entre el Queen Mary's Revenge, comandado mediante magia negra por Barbanegra; la armada española (con la participación de Óscar Jaenada -sí, ese que ahora hace el tonto en la serie española "Piratas". Imagino que Telecinco lo fichó porque salía en ésta-, como serio comandante), y el navío británico que tripula el corsario Barbossa.

Así, la búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud les llevará a costas plagadas de sirenas, donde se nos presentará la historia de amor secundaria de la cinta, entre el predicador Philip (Sam Claflin)y la enigmática sirena de buen corazón, llamada torpemente Syrenia (la española Astryd Berges-Frisbey), que es necesaria para los planes de juventud eterna de Barbanegra para cuando encuentren la fuente.
La saga, lejos de presentar la novedad de la primera película estrenada allá por 2003, está llena de altibajos desde su estreno. Cada vez más se sirve de un cómico y recurrente Jhonny Depp para continuar con la franquicia, centrando prácticamente toda la cinta en las excentricidades del capitán pirata, añadiendo los efectos especiales necesarios para contar la historia y, de paso, fardar un poco. Desde luego, aquí se han reducido con respecto al estruendoso último capítulo de la trilogía inicial y sirven más al propósito de la historia, la cual queda bastante supeditada a las acciones de Jack Sparrow y del propio Barbossa, otro de los personajes más carismáticos de la saga. Barbanegra está introducido como nuevo "malo", pero su tono es bastante sosegado y tiene que llegar a hacer alguna demostración para mostrarnos que realmente es muy malo, aunque no sea capaz de convencer a nadie con un personaje que intenta ser redimido por su hija. La introducción de Angélica (Penélope Cruz) en la historia es añade un leve punto de interés, pese a que la actriz española cumple su papel con bastante solvencia, la historia de amor/odio que mantiene con Jack no es lo suficientemente tensa, a lo que ayuda en gran medida las continuas bromas y comentarios jocosos del pirata.

La nueva historia de amor entre secundarios para sustituir a Orlando Bloom y Keira Knigthley, formada por Philip y Syrenia, es dulce... pero rápida, corta y atropellada, notándose mucho que está introducida para intentar llenar un hueco que, tal vez, no hubiese sido necesario tapar de esa forma.
En líneas generales, la película es entretenida y divertida, con algunas secuencias más graciosas que otras (recuerdo el barco de Ponce de León), y con un primer tercio de la cinta que tiene una persecución bastante hilarante y frenética, con cameos incluídos de Judi Dench y Keith Richards, continuando con una buena lucha de espadas -que recuerda escandalosamente a la escena de la primera película de la saga, Sparrow contra Turner en la herrería-, hasta la escena del barco. Luego se vuelve más "predecible", sosteniéndose la mayor parte del tiempo en las rocambolescas actuaciones de Jhonny Depp y en las dotes interpretativas de un Geoffrey Rush que domina ya a la perfección a Héctor Barbossa.

Sin desmerecer a la saga a la que da continuidad, desde luego esta cuarta entrega dirigida por Rob Marshall es muy descafeinada, un entretenimiento vacuo, que se disfruta mientras dura y se deja atrás enseguida, nada que ver con las primeras cintas dirigidas por Verbinski.
Le doy un 6'8/10.

PD: Atentos quienes todavía no la hayan visto, hay una pequeña escena tras los créditos.
Leer más...

sábado, 4 de junio de 2011

'Carne Cruda'

'Carne Cruda', de Tirso Calero. España (2011)

Quico (Canco Rodriguez, 'Aida') y Andrés (Alejandro Tous, 'Yo soy Bea') son dos agentes inmobiliarios que, junto a sus novias, se marchan de acampada con sus parejas a un camping. Sin embargo, cuando llegan allí el camping tiene el aspecto de haber cerrado muchísimos años atrás, pero aún así, deciden pasar la noche en el lugar.
Dejándose los ojos en el espectáculo que se adivina tras la tienda de campaña de Andrés y su novia (Ana Asensio), y decepcionado por no poder imitarles con la suya (Rebeca Valls), madre de una hija, divorciada y dueña de un restaurante vegetariano, sale a dar una vuelta. En plena noche, en medio del antiguo camping se encuentra con un hombrecillo vestido con un taparrabos y un grupo de personas medio en pelotas dirigidos por Maruxa (Susana Estrada), que se presentan como naturistas crudívoros. En unos minutos, a Quico le muerden y ven a un anciano lanzarse contra unos palos que tenían carne, muriendo atravesado allí, por lo que deciden salir corriendo del lugar.
Sin embargo, no tardarán en volver al influjo de Maruxa y sus crudívoros.

Tras la salida, Quico se encuentra realmente mal del estómago y no sabe el motivo. En casa, vendiendo pisos, en la oficina -una inmobiliaria donde trabajan para un playboy ochentero interpretado con gracia por Máximo Valverde-, comienza a ir devorando embutidos y carne cruda con avidez, sin saber el motivo de su cambio de apetito y sin que éste se pueda saciar. Tiene que ser Maruxa la que le explique que, infectados por un virus, solo la carne humana cruda saciará su hambre y ordenará su organismo.
Incomprendido por su novia y su amigo, luchando por un hambre que amenaza con obligarle a devorar a sus seres queridos, Quico se aferra a su humanidad con todas sus fuerzas mientras en la ciudad se comienza a preparar una macroreunión de crudívoros que amenaza con hacer importantes sacrificios. Para ayudarle aparecerá un extraño cocinero hindú al que llaman "Rabo", aunque Andrés, cuando descubra su secreto, se puede convertir en un obstáculo para él.
Ya desde el inicio de la película, en la escena que ambos protagonistas están viendo en la tele una de terror, sabemos que vamos a ver una comedia guasona, al más típico estilo de las "spoof movies" americanas en cuanto a humor, aunque sin parodiar ninguna cinta como referente directo, y con elementos de gore light. Las bromas suelen ser brutas, típicas del humor patrio y la cinta, junto a una sangre y unos efectos que destacan por su cutrez intencionada, se complementa con muchos semidesnudos de auténticas bellezas como la mencionada Ana Asensio o Aitana Novau, entre otras: todo ello buscando mantener al público divertido e interesado en lo que ve. La película se deja ver, es simpática, no demasiado larga y con algunas escenas o gags muy divertidos. También podemos ver los cameos del director Nacho Vigalondo (queriendo vender una casa con todos los tópicos y títulos del cine de terror), o de Guillermo Ortega (Joaquín en 'La que se avecina'; Paco en 'Aquí no hay quien viva'), así como a Fernando Albizu haciendo de cocinero crudívoro.

Pero no todo, lamentablemente, es bueno. La opera prima de Tirso Calero se ve más como una película televisiva o una serie que como una cinta de cine, sumado ello al gran número de escenas grabadas en interiores que hay en toda la película. En ocasiones, la trama parece atrancarse, sobretodo algo antes de llegar al ecuador de la película, y a veces los hechos se suceden acelerados por la cantidad de personajes secundarios que llegamos a ver y tienen su participación.

Tuve el privilegio de ver la película el pasado 24 de Mayo en el Festival de Cine de Alicante, invitado, junto a los amigos, por el responsable de los efectos especiales de la misma, que es un buen amigo. En la presentación de la cinta, estando presentes Tirso Calero y Susana Estrada, el director nos avisó de que era una comedia, que el aspecto era intencionado y dirigido a la juventud con la intención de hacer una película comercial que tuviera una buena acogida en las salas de cine. Esperemos que funcione, porque la base de la idea es buena.

Le doy un 6'2/10 y ¡¡recomiendo a todo el mundo que vaya al cine a echarse unas risas con ella cuando sea el estreno en salas comerciales!!
Leer más...

miércoles, 25 de mayo de 2011

'Espartaco: Dioses de la Arena'

'Spartacus: Gods of the Arena'. 6 Episodios. U.S.A. (2011).

Antes de que Espartaco llegase a la casa de Batiato como esclavo y se convirtiese en la leyenda que es, muchos otros gladiadores lucharon y perdieron la vida en el rudimentario anfiteatro de Capua, gladiadores del ludus de Batiato quien, comenzando con su afán de querer ascender en la estricta sociedad clasista romana, nos conducirá por sus inicios y por aquellos acontecimientos que le llevaron hasta, como bien se dice al comenzar la serie, ese trágico final bañado en su propia sangre.

Buscando conseguir los favores de Tulio, el hombre más influyente de Capua y quien financia la construcción del nuevo anfiteatro, Batiato comprará a un esclavo rebelde por una suma exagerada, Crixo, a pesar de tener al actual campeón de la ciudad, un galo desafiante y temerario llamado Gannicus (Dustin Clare), un gran luchador como pocos hay en el Imperio.

El problema es que Tulio ya patrocina otro ludus, el del joven Vettius, y Batiato, ambicioso pero aún algo ingenuo, sufre en sus carnes la humillación a manos de ambos. Suficiente para que su mente se desquicie por completo y comience a tejer planes oscuros e intrigas determinadas a llevar a su ludus al lugar más alto de la ciudad. Como no, estará ayudado por Lucrecia, su mujer, quien tras unos inicios bastante inocentes, tras la llegada de su amiga Gaia desde Roma, también comenzará a conocer el lado oscuro de su ser.
Por si fuera poco, el padre de Quinto no está de acuerdo en cómo dirige su hijo el ludus y, a pesar de su enfermedad, amenaza con volver a dirigirlo. Esto hará que Batiato cambie a marchas forzadas hasta el punto en el que, ni su mejor amigo Solonio, le reconocerá.
Mientras, en la arena, vemos viejos conocidos, como Barca o Ashur -a quien veremos que ya empezaba a "labrar" buenas amistades-, antes de su cogera, así como a Oenomaus y su conversión a dottore, así como su felicidad con su esposa, la también esclava Melitta, quien por azares del destino se sentirá fuertemente atraída por el despreocupado Gannicus, amigo de su marido y campeón del ludus. También asistiremos a la forja de Crixo como gladiador y a su rápida manera de aprender, así como el principio de la tórrida relación que mantendrá tiempo después con la dueña de la casa, Lucrecia. Sangre, intrigas, amor, sexo y combates en esta precuela de "Espartaco: Sangre y Arena", donde descubriremos el porqué son como son cada uno de los personajes que se encontrarán con Espartaco más adelante. Con un final apoteósico y digno, tanto en el combate, como en la despedida, esta serie nos ha introducido de nuevo en el ludus de Batiato, desde otro punto de vista y en otro momento, viendo como los actos que realizan son los que les llevan a las consecuencias futuras.

Sin ninguna duda, el personaje de Gannicus, junto con el de Oenomaus, son los mejores de esta serie surgida como un relleno mientras esperaban la recuperación del actor encargado de dar vida a Espartaco para rodar la segunda temporada. Le doy un 8'2/10.
Leer más...

domingo, 22 de mayo de 2011

'Definitivamente, quizás'

'Definitely, maybe', de Adam Brooks. U.S.A. (2008)

Will Hayes (Ryan Reynolds), ejecutivo especialista en campañas recoge a su hija Maya (Abigail Breslin) en el colegio. A la pequeña le han explicado de dónde vienen los niños y se muestra curiosa por saber cómo era su madre antes de nacer ella y porqué sus padres se divorciaron no hace mucho. Ante su insistencia, Will decide contarle una historia que abarca su vida, desde su llegada a Nueva York, pero ocultándole el auténtico nombre de las mujeres que han pasado por su vida para que no sepa de antemano quien es realmente su madre.

Así, comenzará contándole a su hija como abandonó el pequeño pueblo donde vivía, dejando a su novia de la universidad, Emily (Elisabeth Banks) en él, para trabajar en Nueva York, en la campaña electoral de Bill Clinton para la presidencia de los Estados Unidos. Trabajando en la campaña conocerá a la chica de la fotocopiadora, una alocada y simpática pelirroja llamada April (Isla Fisher), que tiene muy claro como quiere vivir. Pronto harán amistad y se sentirán levemente atraídos, pero Will tiene novia y April también, por lo que dejarán pasar el tiempo.
Del mismo modo, también conocerá a Summer Hartley (Rachel Weisz), una amiga de la universidad de Emily a la que debía entregarle un paquete, que sale con un escritor mayor que ella y es periodista, cuya atrevida personalidad también atraerá a Will.

A lo largo de los años, Will entablará relaciones con alguna de ellas y vivirá reencuentros con otras, aunque siempre estará presente en su vida April, a pesar de los vaivenes que las historias de ambos sufran durante los años venideros.
Toda la historia se ve salpicada por los ingeniosos comentarios de la pequeña Abigail Breslin, quien suele dar ese toque de madurez a sus personajes infantiles siempre, que está tremendamente interesada en descubrir cómo era su madre antes de que ella naciera para saber porqué se han divorciado y, sin que su padre lo sepa, será ella la que le ayudará a encontrar de nuevo el amor gracias a sus recuerdos del pasado.

Entretenida, una cinta romántica sin drama, con pequeños toques de humor, bien llevada y muy simpática que vuelve a jugar con el tópico de "lo tienes delante y no lo ves" que tanto se ve en estas cintas. Una agradable pequeña sorpresa que vi por pura casualidad en una época donde las series dominan mi parrilla.
Le doy un 7'1/10.
Leer más...

lunes, 16 de mayo de 2011

'Sobrenatural', de la 3ª a la 5ª Temporada

Para salvar a Sam de las garras de la muerte, Dean tuvo que hacer un pacto con un demonio en un cruce de caminos. El demonio no se lo pensó dos veces y aceptó el poder condenar el alma del mayor de los Winchester al infierno y le dio un año de vida para cerrar el trato.

Por dicho sacrificio y por no querer quedarse solo y perder una vez más a un familiar, Sam intentará por todos los medios encontrar la forma de romper el acuerdo que une a Dean al infierno y quedarse con su hermano. Para ello, estará dispuesto a aceptar la ayuda de una demonio llamada Ruby que les salva en alguna ocasión y que lleva un cuchillo capaz de matar demonios. Lo que ninguno de los dos hermanos sospecha es que el trato que ha cerrado Dean es el principio de un intrincado plan demoniaco que llevará al mundo al Apocalipsis, si no lo descubren y lo detienen a tiempo.

Dean está algo descontrolado. Sabe que va a terminar en el infierno y quiere llevarse por delante a cuantos monstruos y demonios se encuentre, mientras Sam ve la espiral de autodestrucción que tiene su hermano y le preocupa, intentando ayudarle a la vez que busca una forma de salvarle de ir al infierno. Para ello, y a pesar de las reticencias de Dean, aceptará ayuda de Ruby, quien le irá dando pistas sobre quien cómo salvar a su hermano, pese a que se vale de la ambigüedad característica de los demonios y parece que juega con ambos hermanos.
Por si fuera poco problema ya, los Winchester se toparán con una cazadora/vendedora de objetos malditos llamada Bella, que les dará más quebraderos de cabeza.
Conforme se acercan a la fecha límite para que Dean vaya al infierno, descubrirán que es Lilith el demonio que tiene su contrato y Ruby la pieza que puede ayudarles a acabar con ella y liberar a Dean. Pero, desgraciadamente, nada puede escapar de los sabuesos del infierno y Sam se verá solo y desesperado tras la muerte de su hermano.
La tercera temporada aumentó el interés de la serie, pese a que en Estados Unidos le redujeron el presupuesto y amenazaban con retirarla en la 4ª. Además, este año coincidió con la huelga de guionistas y la temporada acabó en 16 episodios, aunque no sufrió el corte abrupto que se apreció en otras series ese año.

Y pasan cuatro meses. Y de repente, vemos que Dean sale de una tumba y ve el sol, busca a Bobby, quien intenta matarlo al no creer que sea él. Ha salido del infierno, pero no tiene ni idea de cómo, ni porqué. Cuando se reune con Sam, el efecto que causa en su hermano es similar al del otro cazador, mostrándose incrédulo. Ahora es Sam, el hermano pequeño, el que se ha desmadrado en estos meses, retocando el Impala, cazando en solitario y estando ayudado de nuevo por Ruby, con quien mantiene una estrecha relación mientras la demonio le está enseñando a utilizar los poderes que posee por al sangre demoníaca. Es aquí cuando hace aparición por primera vez, un ángel, llamado Castiel, que afirma ser quien ha liberado a Dean del Infierno por órdenes divinas, para que detenga la rotura de los 66 sellos que cierran la prisión donde está atrapado Lucifer y, a quien Lilith está intentando liberar y cuyo primer sello fue roto por el propio Dean Winchester en los infiernos (hecho que no quiere recordar pero que otros seres del averno, como Alistair, no dejarán de hacerlo).

Asi, con una temporada más centrada en perseguir demonios y otros seres, Sam -que cada vez es más frío-, y Dean -que desconfía de los tratos que pueda tener su hermano con Ruby-, vuelven a hacer equipo para intentar evitar que Lucifer escape y traiga el armagedón a la Tierra. Ayudados por Bobby y Castiel, en esta temporada conoceremos a un profeta, a un hermano secreto y a personajes que quieren evitar que se libere Lucifer y quienes esperan todo lo contrario. Dobles juegos, desconfianza entre los hermanos y la implicación del cielo y los ángeles, en quienes nunca habían creído los Winchester, hizo de esta temporada una continuación más que interesante, con un final "brillante" que te hará desear continuar en seguida con la siguiente temporada. No es de extrañar que se renovase la serie por el aumento en las audiencias.

Y así llegamos a la quinta temporada, última retransmitida en español. Lucifer ha sido liberado y se ha desatado el apocalipsis. Por todo el planeta, demonios, criaturas infernales y los Jinetes del Apocalipsis campan a sus anchas, sembrando el caos y la destrucción, provocando innumerables muertes. Por si éste no fuera suficiente problema para ellos, Bobby quedará inválido, perdiendo un importante apoyo en sus cacerías, al igual que Castiel, quien ha desafiado al cielo por ayudar a los Winchester; pero es que, además, Sam es el recipiente para que Lucifer pueda desplegar todo su poder, utilizando mientras a un sustituto (el actor que hacía de Jacob en 'Perdidos'), y Dean se descubre como el recipiente del Arcángel Miguel: según ángeles y demonios, los dos están destinados a aceptar su destino y a dejar que Lucifer y Miguel se enfrenten en una lucha fraticida que acabará con la vida de innumerables inocentes en el intento de acabar con el fin de los días.

Los arcángeles les perseguirán, Zacarías presionará a Dean una y otra vez, mientras los hermanos deben reparar sus destrozados lazos de afecto y confianza e ir buscando una manera de acabar con Lucifer y con sus cuatro jinetes. Dioses de otras religiones, seres más poderosos que los ángeles, ayudas inesperadas (ese Crowley y su filosofía demoníaca es todo un acierto), situaciones cómicas (cómo me reí en el episodio del bromista en el que se parodían tantas series de la parrilla norteamericana o con la aparición de Paris Hilton), éfimeros regresos (volveremos a ver a Ellen y a Jo) y sacrificios finales hacen de ésta, la mejor temporada hasta el momento. Un final apoteósico, cargado de recuerdos y con una última escena que nos deja más sorprendidos aún que en el anterior fin de temporada.

Si a todo ello le sumamos una banda sonora rockera, fuerte y que siempre acompaña cuando debe, los continuos comentarios mordaces de Dean y una trama que cada vez engancha más, con sus extraños episodios, como el mencionado del bromista o el de la cara oscura de la luna, pues el resultado es que 'Sobrenatural' va cada vez a más. De hecho, la sexta temporada, recién terminada en Estados Unidos y que se suponía sería la última, ha dado paso a una renovación.

Por todo ello, al conjunto de estas temporadas le doy un 9/10.
Leer más...

martes, 10 de mayo de 2011

"Piratas": Lamentable esfuerzo de T5

Telecinco estrenó ayer "Piratas", su gran apuesta de ficción copiando prácticamente la idea de las películas de Disney de 'Piratas del Caribe' (no entraremos a valorar las similitudes con el logo), con un reparto con nombres de actores más que respetables, como Óscar Jaenada, Silvia Abril u Octavi Pujadas, así como con el reclamo de la sensual Pilar Rubio.
Y es que las series históricas estaban calando, por primera vez, en la parrilla televisiva española. TVE fue la primera en arriesgar con "Águila Roja", el héroe ninja en la España del XVII cuyos esfuerzos por presentarnos algo nuevo, aunque sea tan previsible o "cutre" a veces, agradece la audiencia. A ello le siguió en Antena 3 "Hispania", la historia de Viriato y su resistencia frente a la invasión romana de la península, que también cosecha grandes resultados y cuya segunda temporada se estrena hoy. Por eso, era lógico que la cadena que faltaba se uniera tamnbién a una ficción histórica pero... ¿de esta forma?

Antes de comenzar a destripar porque sí este primer episodio, vamos a relatar levemente en qué consiste:
Álvaro Mondego (Óscar Jaenada), es un noble venido a menos, un caradura mujeriego y burlón que va acumulando deudas y maridos ofendidos a una velocidad de espanto. Este personaje, que recuerda descaradamente tanto en aspecto como en formas a un Jack Sparrow sin tics, se ve acorralado por la Corona que le obliga a infiltrarse entre los piratas si no quiere ir preso.
Desde España, su viaje comenzará marchando a... ¿Galicia, la isla del Lobo, el Caribe? Vamos, que parece ser que se va a un islote en el que en una parte está la ciudad y fortaleza y en la otra, los piratas.

Allí, la mujer del próximo intendente, Blanca (Silvia Abril) se ha adelantado para preparar la llegada de su marido y su hijo, que va para asumir el puesto y quitar de enmedio al anterior intendente -un hombre cruel de métodos y de pocos resultados-, en cuyo hogar se hospeda (¿quién pensó que esto podía ser una buena idea?).

Sin embargo, cuando el barco está cerca de llegar, un barco que si de verdad se trata de una travesía transanlántica, parece un bajel de mala muerte, se ve asaltado por una chalupa aún más paupérrima, dirigida por el pirata Bocanegra (Aitor Mazo). Esa primera visión por el catalejo donde se ve la bandera negra pirata en la barcaza y luego una nueva visión no la muestra, en fin.
Los piratas, que antes ya han demostrado sentimientos al preocuparse por una ramera que ha recibido su castigo por prostituirse ante quien le pague -no me miréis así, yo no escribí el guión, como para buscarle el sentido-, masacran a toda la tripulación del barco. Los chorretes de sangre metidos por ordenador cantan a la legua y están horriblemente hechos y podrían haber sido sustituidos por los efectos tradicionales que habrían resultado mucho más verosímiles. Las decapitaciones con esas espadas tan finas pueden darse, claro... ¡pero no cuando se degolla a alguien sin impulso!

Ah, he dicho que masacraban a toda la tripulación, pero me he equivocado. El hijo del intendente, el repelente niño de turno, se queda en el barco porque Mondego ha convencido a Bocanegra y él se quedará como cuidador del mismo por acogerse a la ley pirata (aquí uno se pregunta la chorrada de la ley, que recuerda demasiado al "Parlamento" de las ya mencionadas cintas de Gore Verbinski, y, más importante aún, ¿dónde está el otro niño, el grumete? ¿A ese lo mataron?). Y mejor aún, Yáñez, un marido cornudo que se alista en el barco solo por reparar su mancillado honor matando a Mondego, también se queda como cocinero. Uno se pregunta entonces dónde está el barco, dónde el islote asolado por piratas y si el Yáñez este es tonto de remate o solo se lo hace.

Es en esta parte donde, a parte del resto de personajes, vemos luchando a Carmen Bocanegra (Pilar Rubio), la hija del capitán pirata (uyuyuy... Bocanegra... cuando en la nueva entrega de 'Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas', Penélope Cruz hace de hija del capitán Barbanegra. Bocanegra, Barbanegra... ¿quién iba a darse cuenta?), que queda claro que está para lucir tipo en escenas de semidesnudos y poco más, porque o no sabe interpretar o no saben dirigirla para que su personaje sea creíble. El soltar "demonios" antes de preguntar y amenace a otros piratas si le vacilan, no se demuestra que es dura. El que tras la escena de la cascada donde iba semidesnuda, predicase que era una tipa dura y luego tontease como una colegiala poniéndose coqueta y guapa para Álvaro Mondego como si estuviese coladita hasta los huesos por él y no fuese una apuesta perdida... pues termina de quitarle al personaje la nula credibilidad que ya tenía.

Pero los fallos de guión son clamorosos. El único que tiene noticia de la muerte de la tripulación del barco es el intendente porque recibe un mensaje del pirata Bocanegra. Pues le falta tiempo de contárselo a la mujer del fallecido, a Blanca. Y claro, ésta no sospecha nada de que el único que sepa semejante noticia sea él. Sin palabras.

Ahora, a la búsqueda del tesoro que va a ser el motor principal de la historia. Yo creo que con lo que vi ayer, aburrido, mientras esperaba poder ver el cuarto capítulo de 'Juego de Tronos' sin éxito, es más que suficiente. La audiencia parece que de momento, lo ha aprobado. Veremos lo que dura como sigan con esos fondos del cielo (tan similares a los de "Águila Roja")dónde se ven globos en las esquinas. Ale, fin del desfase.
Leer más...

lunes, 9 de mayo de 2011

'Street Fighter. La Leyenda'

'Street Fighter. The Legend of Chun Li', de Andrezj Bartkowiak. U.S.A. (2009)

La pequeña Chun-Li (Kristin Kreuk, la Lana de 'Smallville'), tiene que presenciar como un mafioso llamado Bison (Neal McDonough) junto con sus secuaces, entre ellos un enorme afroamericano llamado Balrog (Michael Clarke-Duncan), secuestran a su padre en su casa.

Los años pasarán rápido para la joven concertista de piano, hasta que su madre fallezca de un tumor y Chun-Li, sin nada que la ate ahora, decida perseguir al hombre que se llevó a su padre. De este modo, emprende una búsqueda por las peores zonas de Thailandia, con el único fin de eliminar a Bison y a la organización criminal que éste lidera.
Por suerte para ella -que no para nosotros, puesto que esto es simplemente relleno para hacer más larga si cabe esta abominación de película-, un agente especial de la C.I.A. destinado en Thailandia, Charlie Nash (un Chris Klein que envejece horriblemente) y su nueva compañera, la detective Maya Sunee (Moon Bloddgood), también siguen los pasos del cruel mafioso, por lo que contará con algo de ayuda.

Mientras vaga por las calles de Bangkog como una vagabunda, Chun-Li se encontrará con Gen, un maestro en artes marciales, miembro de una banda de criminales que también quiere ver desaparecer a Bison. Gen culminará el entrenamiento básico en artes marciales que Chun-Li había recibido de su padre siendo niña y la entrenará para que sea lo suficientemente fuerte como para acabar con Bison y Balrog.

Junto a ellos, Vega también tendrá un par de apariciones, siendo la última la más ridícula, en ese enfrentamiento bastante triste contra la heroína de la cinta.

Hay poco más que se pueda decir acerca de esta película. Es vergonzósamente mala. Lo que pretendía ser el reinicio de nuevo de la saga "Street Fighter" se queda en un "quiero y no puedo" donde tanto el director, como los actores, están pasando el rato disfrutando del cheque cobrado y poco más. Cierto es que con el paupérrimo guión con el que se contaba, poco más se podía hacer. Ninguna escena tiene tensión, ni siquiera la de la muerte del padre de Chun-Li, y la película deja a su predecesora protagonizada por Van Damme y Raul Julia, como una auténtica obra de arte... lo cual dice mucho -y no bueno- de esta última versión.

Un 2'8/10 es lo que mi criterio le da (que no es universal, por supuesto... ¡a ver si me debate alguien en algo!).
Leer más...