Así que nada. No voy a comentar las mezclas, o los tonos que le dí al dragón para que quedase finalmente así, porque imagino que a nadie interesan. Si alguna vez esto lo leyera alguien que se interesase en ello, sin dudarlo le explicaría en un comentario cómo lo hice, pero como está pintado de forma no profesional, pues dudo que eso suceda.
Para mí era importante terminarlo y terminarlo bien, porque me h
Por lo tanto, aquí os dejo las pocas imágenes que le saqué al bicho, que ni siquiera tengo donde guardarlo de lo aparatoso que es. Hoy volveré a dejar una frase, que hace siglos que no cuelgo ninguna:
El hombre comienza a descubrir el sentido de la vida cuando planta árboles a laElton Trueblood. Leer más...
sombra de los cuales sabe que nunca se sentará.




A parte de esto, lo otro a lo que se refiere el título de la entrada es una chorrada curiosa que me pasó en una partida el sábado pasado. Fue una batalla campal a 2000 puntos entre Skavens, Imperio y Enanos. Al final ganó el Imperio, gracias al héroe legendario Karl Franz, pero un solo skaven del clan Pestilens, un monje de plaga que portaba un estandarte mágico dio bastante guerra. Éliminó él solo a los restos de una unidad de lanceros (serían unos 7) y se enfrentó al comandante solo tras haber aniquilado a los lanceros, pero murió en el intento. Una batalla que había sido nefasta para los skavens por el bombardeo de fuego enemigo por parte de los cañones imperiales y enanos, lo suficientemente lejos como para que las tropas fueran cayendo poco a poco mientras se acercaban al resguardado enemigo. Por suerte, dos errores ocasionaron al final de la partida, la explosión de sendos cañones imperiales -los enanos habían fallecido un turno o dos antes- facilitó que el monje intentase la venganza y limpiar el honor skaven. Fue algo muy cómico y ridículo, y más habría sido si hubiera vencido, pero al final la lógica se impuso.