Lo que no sabía era que, de alguna manera, Sam había conseguido salir de la jaula. No fue hasta transcurrido un año desde que todo pasó, que Dean sufrió el ataque de una familia de genios, descendientes del que matase unos años atrás, que volvió a ver a su hermano con vida y, junto a él, a Samuel, su abuelo fallecido años antes de que ellos nacieran. Al parecer, le acompañaban otros miembros de la familia Campbell y todos ellos se dedicaban a cazar monstruos desde que volvieran a la vida. Sin embargo, Dean notó algo diferente en Sam y, en un primer momento, rechazó el trabajar con él y volver a su vida, pese a que el hecho de que su hermano estuviese vivo lo cambiaba todo.Pero poco a poco, la insistencia de Sam en la necesidad de que trabajen juntos le hará volver a su antigua vida, dejando atrás a la que se estaba convirtiendo en su familia. Sin embargo, Dean no esperaba que la vuelta de su hermano de los infiernos le hubiese cambiado tanto, hasta el punto de no reconocer la frialdad y el sadismo que le envuelven.
Así que, tras una serie de episodios donde vemos que a Sam le pasa algo malo, si es que es en realidad el hermano menor de los Winchester, descubriremos que cuando le sacaron de la caja -hecho que se atribuye Crowley, coronado como nuevo rey de los infiernos-, dejaron el alma dentro y ofrece el trato de que capturen a monstruos primigenios, a aquellos que son el origen de todos los demás, a cambio del alma de Sam.
Es aquí cuando Castiel aparece de nuevo, echándoles un cable en medio de la guerra angelical que se está librando en los cielos entre su bando y el de Rafael, ayudándoles a acabar con Crowley, cuyo principal objetivo era conseguir abrir las puertas del purgatorio, el lugar donde las almas de los monstruos van cuando estos mueren.
En la sexta temporada hay varias tramas identificables, como la de la búsqueda del alma de Sam, la búsqueda de Crowley y el evitar que se abra el purgatorio, así como la persecución de Eva, la madre de todas las criaturas monstruosas. Y, al mismo tiempo, seremos testigos de una traición de proporciones bíblicas cuando se nos muestre como un pequeño peón que ha aprendido a pensar por sí mismo y a sentir el poder, crea que se puede convertir en el nuevo dios.

En mi opinión -y siempre partiendo de ella aquí, claro está-, esta temporada de 'Sobrenatural' ha estado llena de altibajos argumentales, con episodios muy entretenidos y otros que apenas aportaban nada, así como gran parte de los poderosos monstruos (como Eva), que se quedaban en mucho ruido y pocas nueces. Lo mejor, desde luego, son esos capítulos que siempre tienen,
como el de los vampiros que se aprovechan de la moda de 'Crepúsculo' para capturar jovencitas; el episodio en el que son transportados al mundo real y volvemos a ver a Ruby, como la mujer de Jared Padalecki (que en realidad lo es), o a un Misha Collins que comenta cada cosa que pasa en twitter; cuando van al Oeste en busca del Fénix siguiendo los pasos de Samuel Colt, el legendario cazador. Pero el hecho de que Dean desconfie de Sam ya lo hemos vivido en la temporada cuatro y en parte de la cinco, por nombrar una de las situaciones más repetidas entre ambos. Los cameos de otras estrellas invitadas, como Robert Englund, Julian Richings o Robert Picardo, siguen dándole vida una serie que estaría mejor preparada si su continuidad en la parrilla televisiva cada año, no estuviese pendiente de un hilo hasta casi el final de la misma. Ahora solo nos queda esperar el resultado que podemos esperar tras ese "arrodillaos y suplicad" con el que cierra la temporada el autoproclamado nuevo Dios, que se ha visto claramente corrompido por la posibilidad de tener poder y ese libre albedrío del que en un principio renegaba.
Continuando con aquello que la ha hecho famosa, pero sin llegar a tener la tensión de otras temporadas, debo decir que para mí, esta temporada se merece un 7'6/10. Leer más...













La cinta de Hazanavicius, grabada en blanco y negro y muda, es un homenaje al cine de aquella época y algo totalmente impensable de encontrar en estos años. Tanto Dujardin, como Bejo son un dechado de encanto con su expresividad e interpretaciones, siendo la del actor francés una difícil tarea que logra solventar con un aspecto encantador gracias al carisma que desprende en toda la cinta.





Sin sorpresas en el apartado de actores, salvo que Dujardin le arrebata el premio a Clooney, quien parece el máximo favorito en todas las galas celebradas hasta el momento.

Con más escenas de acción que la primera parte, buenas dosis de humor repartidas entre toda la cinta y una horrorosa colección de disfraces de Sherlock, esta entrega se ve, además, sazonada con la particular representación por parte del británico Stephen Fry del hermano mayor de Sherlock, Mycroft Holmes, que también les ayudará gracias a su elevada posición en el gobierno británico.
Quizás lo que más haya que censurar es la excesiva repetición de los flashbacks y de las deducciones de cómo va a pelear Holmes antes de hacerlo. Se repiten innecesariamente (cada vez que hay una escena de acción, viene precedida del previo "estudio"), así como la utilización en algunas escenas de la cámara lenta, que en vez de dar espectacularidad, es tan utilizada que se hace repetitivo. De lo peor también la última escena, la conclusión entre Holmes y Moriarty, porque lejos de aportar dramatismo, aunque pretenda aclarar la decisión final, se hace realmente irrisoria verles "pelear" mentalmente.

