Dejando atrás lo increíble del argumento, puesto que esto es una segunda temporada y se da por supuesto que vimos la primera, en estos doce capítulos la familia de Tara se ha descontrolado más si cabe. Aunque parecía que Tara había logrado reprimir a sus alter con la medicación, pronto fue Buck quien tomó el control, acostándose con Tamy, la camarera de un bar al que iban. El trauma de las personalidades volvió al morir el vecino y comprar Max la casa para reformarla, ya que al entrar Tara en ella, recordó algo oculto de su pasado (por alguna casa similar). A Buck le siguió una nueva incorporación, la psicóloga Shoshanna, primera personalidad múltiple -y única hasta la fecha- que es capaz de interactuar con Tara y con la que puede comunicarse y ser consciente de lo que sucede."Gracias" a este nuevo alter, Tara irá descubriendo más detalles sobre su olvidado pasado, todos en referencia a una tal Mimi (que recuerda mucho a la personalidad de Alice) que cuidó de ella y de su hermana Charmaine mientras eran pequeñas.
Alrededor de Tara, todo se vuelve más caótico. Kate, la hija mayor, traba amistad con una mujer llamada Lynda (Viola Davis) a la que conoce al intentar cobrar una deuda debido a su nuevo trabajo, pero pronto termina siendo la imagen de la princesa Valhalla Hawkwind, un comic que Lynda escribió en su juventud sin mucho éxito. Pero esta relación se va al traste cuando Tara conoce a Lynda y, prácticamente, la utiliza para desconectar un poco de su vida y listo. Su comportamiento es de los más exasperantes durante la temporada, especialmente antes de y cuando conoce por internet a su nuevo novio.
Marshall sigue con las mismas, descubriendo y aceptando su homosexualidad y probando el mundo homosexual acompañado de un gay autodestructivo con el que terminará saliendo. A pesar de todo, sigue siendo el más normal de la familia.
Max en esta temporada se desmorona. Ya no puede soportar que a Tara le salgan de la nada nuevas personalidades y que las anteriores vuelvan y, sobretodo, que ella le oculte que han vuelto a aparecer. Cansado y hastiado, llega a cometer más de un desliz, aunque termina siendo perdonado, ya que al lado de su mujer... todo se queda pequeño.
Y Charmaine, sigue igual que en la primera, pero afrontando sus problemas (sobretodo el embarazo) de frente y muy tierna en las escenas con Neil. También se mete menos con su hermana, que ya es un decir.
La temporada ha sido media, aún me sorprende como han renovado a la serie para una tercera, porque aunque es interesante poder descubrir cual fue el trauma que volvió loca a Tara, muchas de las situaciones no se sostienen, ni tienen pies, ni cabeza, pero claro, eso es algo que ya se va arrastrando desde el inicio de la serie. Desde luego, como comedia apenas funciona y como drama, poco más.
Opino que esta temporada se merece un 6/10. Leer más...




A parte de esto, lo otro a lo que se refiere el título de la entrada es una chorrada curiosa que me pasó en una partida el sábado pasado. Fue una batalla campal a 2000 puntos entre Skavens, Imperio y Enanos. Al final ganó el Imperio, gracias al héroe legendario Karl Franz, pero un solo skaven del clan Pestilens, un monje de plaga que portaba un estandarte mágico dio bastante guerra. Éliminó él solo a los restos de una unidad de lanceros (serían unos 7) y se enfrentó al comandante solo tras haber aniquilado a los lanceros, pero murió en el intento. Una batalla que había sido nefasta para los skavens por el bombardeo de fuego enemigo por parte de los cañones imperiales y enanos, lo suficientemente lejos como para que las tropas fueran cayendo poco a poco mientras se acercaban al resguardado enemigo. Por suerte, dos errores ocasionaron al final de la partida, la explosión de sendos cañones imperiales -los enanos habían fallecido un turno o dos antes- facilitó que el monje intentase la venganza y limpiar el honor skaven. Fue algo muy cómico y ridículo, y más habría sido si hubiera vencido, pero al final la lógica se impuso.

Con estas condiciones, Cobb reclutará a un equipo capaz de poder descender hasta a tres niveles del subconsciente para poder conseguir que la idea implementada parezca propia del objetivo y cumplir así con el encargo de Saito. Ariadnne (Ellen Page), Eames (Tom Hardy) y Yusuf (Dileep Rao) formarán equipo junto con Cobb, Saito y Arthur para lograr penetrar en la mente de Fischer y cumplir el objetivo.

Leonardo DiCaprio está bastante bien en el papel del atormentado Cobb; Gordon-Levitt se muestra más que correcto y Cillian Murphy está genial como el atormentado hijo de un padre magnate al que nunca le importó demasiado; sobre Ellen Page, a mi juicio, cae una parte importante del dramatismo de la cinta, especialmente cuando no se trata de las escenas entre Cobb y Mal que ya llevan su propia carga dramática.El resto de secundarios cumplen con creces su papel, pero es algo fácil cuando cuentas con actores como Michael Caine, Tom Berengero Ken Watanabe en el plantel. En definitiva y para no alargarme más, una gran película, excelentemente narrada, con buen ritmo y que consigue algo tan difícil en estos tiempos, que es salir del cine con buena sensación y pensando en si todo fue real... ¿o no era más que otro sueño de Cobb?.
Andy comienza a empaquetar sus cosas y destina a los juguetes al desván de casa, pero por error (atentos al basurero, que no es otro que Syd, el ya crecido niño malo de la primera película), los juguetes terminan en una caja de donativos para la guardería SunnySide, donde son recibidos por un agradable osito de peluche con olor a fresa llamado Lotso, que les muestra la guardería como si fuera el paraíso al que han ido a parar. Todo el grupo se queda prendado del lugar, menos Woody, que desea volver con Andy, por lo que se quedan ahí. Sin embargo, la guardería pronto se revela como un lugar más parecido al infierno que a ese idílico recinto para jugar eternamente, por lo que deciden escapar y seguir a Woody, pero no será tan fácil como parece.
Aunque puede parecer que todo se resume a un nuevo regreso a casa de Andy, esta tercera aventura va un paso más allá. Pixar ha madurado, como lleva demostrando en sus últimas creaciones, y 'Toy Story 3' no es una excepción: los juguetes se enfrentan al abandono (que está presente en todos y cada uno de ellos, incluso en los juguetes de la guardería), al final de un trayecto en su "vida" y al posible comienzo de otra, pero también a la muerte, con resignación, entereza y aceptación de la misma en una escena triste y profunda como ella sola.
Pero el mensaje más importante es el de decir adiós al pasado, a una etapa de la vida, y a continuar con otra. Puede parecer una casualidad que de la segunda a la tercera entrega hayan pasado once años, pero hay que tener en cuenta dicho detalle, ya que la mayoría de los pequeños que vieron las dos primeras películas de Toy Story en su infancia, tienen ahora la edad de Andy o poco más y, si no se han enfrentado ya al dilema de dejar atrás su niñez (simbolizado aquí en los compañeros de juego inanimados), estarán a punto de hacerlo. Prácticamente todos nos hemos sentido como Andy y como Woody, teniendo que dejar atrás algo que nos encantaba, pero que forma parte de otra etapa de nuestra vida que pasó, y hacerlo con lástima, con la pena del recuerdo de un tiempo que parecía mejor, pero con la alegría de los muchos recuerdos guardados -
Para mí, sin duda alguna, la película se merece un 9'5/10. Y pobre del que se la pierda o considere que el cine de animación es, a la fuerza, infantil, porque esto es cine de calidad, cuidado y entrañable.

La película, adaptación de la novela de mismo título de Cormack McCarthy, cuenta en su reparto con las apariciones de Robert Duvall, Guy Pearce o Charlize Theron, entre los más destacados, y pretende ser un retrato fiel de una de las novelas más elogiadas de nuestra época (no obstante, fue galardonada con el Premio Pulitzer). Relato oscuro, desesperanzador y decepcionante es el que nos muestra 'The Road', con unos personajes secundarios de todos los calados, desde los que intentan sobrevivir como pueden, a los que no desean ser molestados o aquellos que perdieron su humanidad hace mucho tiempo -si es que alguna vez la tuvieron-. Especialmente impactantes son las escenas del sótano y la "cacería" a la que someten a una madre y su hija.












